Canadá/Techno-Concept: un modelo único para motivar a los jóvenes
Una empresa estudiantil de Baie-Saint-Paul se encargará, por segundo año consecutivo, de crear la escenografía del Festif!. Además de prestar sus servicios a varias organizaciones de la región, Techno-Concept motiva a los alumnos que se encuentran en proceso de recuperación académica a completar sus estudios. Y este modelo es único en Quebec.
Para combatir el abandono escolar, el Centro Educativo Saint-Aubin (CÉSA) ha puesto en marcha una fórmula de éxito: un taller de diseño y fabricación.
«Ya sea programación, construcción, a veces cosas que requieren más motricidad fina, a veces cosas que exigen más perseverancia en la tarea, los jóvenes se descubren un poco a sí mismos a través de la empresa estudiantil», explica Éric Simard, profesor de la Unidad de Recuperación del CÉSA y de Techno-Concept.
Los alumnos de la UR, como la llaman, alternan clases académicas, proyectos técnicos y salidas al aire libre. Desde hace casi 25 años, la fórmula sigue siendo innovadora en la provincia.
«Es un programa propio, no es algo que exista en el Ministerio de Educación. Fue realmente la escuela la que decidió dotarse de esta estructura para evitar que los jóvenes abandonaran los estudios», precisa el Sr. Simard.
El boca a boca ha llevado a varias empresas de Charlevoix a colaborar con el taller. Y desde hace dos años, sus creaciones brillan especialmente en el Festif! de Baie-Saint-Paul.
Su director general y artístico, Clément Turgeon, se muestra encantado con la colaboración. «Estamos empezando a hacer cada vez más decorados. Hemos encargado muebles a medida, un centenar de sillas plegables de madera. Todo es posible con este equipo. Es un trabajo realmente profesional».
Tanto para el Festif como para otros clientes, trabajar con la empresa estudiantil tiene un valor económico, pero sobre todo moral. «Esto no hace más que reforzar aún más nuestro vínculo con la comunidad. Estamos a unos minutos de los talleres, así que también ahorramos en transporte, y además apoyamos a una empresa local, lo cual encaja perfectamente con nuestra misión», destaca Clément Turgeon.
Cerca de 400 alumnos han pasado por el programa. La tasa de éxito es del 90 %.
«Cuando volvemos a ver a esos jóvenes, que ahora son electricistas, trabajan en la construcción o se dedican a otros oficios, a menudo nos dicen: ‘Menos mal que tuve UR, porque eso es lo que me permitió terminar el instituto y luego pasar a mi formación profesional’», concluye Éric Simard.
Fuente: cimtchau.ca/nouvelles/


