Marruecos/ Pueblo de Taghia, en Azilal: Cuando las cimas besan el cielo y la naturaleza tararea los cuentos eternos del Atlas
En las alturas del Alto Atlas, donde las montañas se funden con el cielo como brazos gigantes esculpidos por la naturaleza, se encuentra el pequeño pueblo de Taghia, enclavado en medio de un paisaje impresionante. La sencillez de su arquitectura depurada y la diversidad de su relieve lo convierten en uno de los destinos estrella para los amantes del turismo de montaña.
Conocida como «Taghia N'Ahansal» por los lugareños debido a su proximidad al municipio rural de Zaouiat Ahansal (provincia de Azilal), esta aldea carece de señales de tráfico, luces deslumbrantes o el bullicio de los vehículos. Solo resuena allí una sinfonía entonada por la naturaleza, sin romper por ello la serenidad absoluta que envuelve el lugar.
La carretera que conduce a Taghia traza los contornos de un viaje excepcional. Entre vertiginosos acantilados rocosos, profundos valles y casas de adobe de arquitectura montañesa, flota el aroma del fuego de leña y del pan local horneándose a fuego lento, mezclándose armoniosamente con el perfume de la tierra, el murmullo del agua y el susurro de las hojas.
A lo largo de todo el año, el pueblo de Taghia acoge un flujo creciente de turistas marroquíes y extranjeros, especialmente los apasionados de la aventura, la escalada, el camping y el senderismo, que huyen del bullicio de las grandes metrópolis o simplemente buscan un remanso de paz para contemplar la obra del Creador.
Rodeado de vertiginosas paredes rocosas, el pueblo se ha convertido en un destino muy reputado para los amantes de la escalada. Tanto profesionales como aficionados, procedentes de Marruecos y de otros lugares, descubren allí formaciones rocosas que se cuentan entre las más bellas y exigentes del norte de África.
El encanto de Taghia se ve realzado, además, por el uadi de Zaouiat Ahansal, que atraviesa plácidamente la región, sembrando verdor y vida a lo largo de sus orillas.
Al referirse al atractivo de este pueblo, el guía turístico Youssef Rizki destacó que la región está experimentando un auge creciente en los últimos años, especialmente por parte de los aficionados a las actividades y los deportes de montaña, como el alpinismo, la espeleología o las excursiones fotográficas.
En declaraciones a la MAP, Youssef, natural de la región, explicó que la mayoría de los visitantes permanecen varios días en el pueblo para vivir una experiencia completa que combina deporte, exploración y descubrimiento de las costumbres locales, y señaló que Taghia goza de una creciente notoriedad entre los amantes del turismo de montaña de todo el mundo.
La singularidad del pueblo reside también en su proximidad a Zaouiat Ahansal, un lugar histórico de primer orden. Fundada hace más de seis siglos, la Zaouia sigue erigiéndose con orgullo, como testigo de importantes etapas de la historia del Alto Atlas central, además del papel religioso y científico de gran envergadura que desempeñó durante años.
Zaouiat Ahansal alberga aún hoy varias kasbahs y edificios tradicionales que encarnan la singularidad de la arquitectura montañesa del Atlas. Construidas con materiales locales como la tierra, la piedra y la madera, estas estructuras se funden de manera notable con su entorno natural.
Numerosos apasionados de la historia local coinciden en que Zaouiat Ahansal figura entre los principales sitios patrimoniales que preservan la memoria de la región, así como su identidad cultural y civilizacional, habiendo desempeñado un papel preponderante en la difusión del saber y el conocimiento, así como en la organización de la vida social.
No cabe duda de que las kasbahs que han atravesado los siglos, erigidas a lo largo de la Zaouia, siguen conservando celosamente la historia de las tribus montañesas y sus modos de vida, constituyendo así un pilar esencial para el desarrollo del turismo local y el refuerzo del atractivo de la región.
Al atardecer, cuando las cimas rocosas se tiñen de tonos dorados y rojizos, el visitante se da cuenta de que el secreto de Taghia no reside solo en su majestuosa naturaleza, sino también en ese equilibrio único entre el hombre y su territorio, entre la historia y la naturaleza, y entre la aventura y la tranquilidad. Es un destino que ofrece mucho más que un simple viaje turístico; proporciona una experiencia que permanece mucho tiempo en la memoria.
Fuente: www.mapexpress.ma/


